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La Carta: calvicie humana





___work in progress___

 

 
 
Apenas haber cumplido un año de edad, aquel sacerdote amigo de la familia ordenó me cortasen el cabello. Desconozco el origen de tan extraño pedimento, aunque deduzco cierta relación entre belleza y pecado. Como buena creyente entregada al ministerio del celibato, tía Susa fue fiel guardiana de tal mandato: cada 14 de marzo, mi cabello era cortado. Costumbre o fiel servidumbre a los preceptos, al crecer continué con la tradición sin falta. Un día maduré (a Dios gracias) y decidí no romper el ritual para ese entonces tan arraigado a mis propias creencias de mujer amante de hechizos y embrujos.  

Cuando corto mi cabello cada cumpleaños, me libero del peso de la vida cuidando no alterar el recuerdo cálido y amoroso de todos aquellos que por la razón haya sido, fueron guardianes de mi destino.    
 
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Texto e Imagen por Rosa Matilde Jiménez Cortés
[Proyecto La Carta 2015 © Rosa MaJiCor]
 



1 comentario:

  1. El destino cálido y amoroso,,,la irónia dulce de tu relato... me conmueve.!!1
    Tequiero dulce niña de pelo corto !!!

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EntreVistArtista (EVA) ha sido estructurado para que "Entre Tú y Yo" vayamos al encuentro del Otro, siendo arte y parte como interlocutor.

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