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EntreVistArtista Rafael R. Costa


 
"El Atlántico onubense es mi gran pasión, y me siento profundamente tartessio"



Soy un escritor desconocido, con escaso éxito y gran perseverancia; aunque he publicado algunos libros. Yo no soy importante para nada dentro de la Literatura española, he hecho algunas cosas después de mucho esfuerzo, me dedico en cuerpo y alma a escribir novelas y algún soneto. Valdemar Canaris me pidió salir y le hice caso, aprovechando unas merecidas vacaciones mentales inicié un blog para entretenerme y darle esa oportunidad al personaje, después han llegado los poemas, en fin...


Rafael R. Costa

 
 
Rafael R. Costa nació en Huelva en 1959, aunque reside en Madrid desde 1989. Ha publicado varios libros de poesía, casi siempre resultado de premios ganados, que pueden consultarse en la Biblioteca Pública de Huelva, donde por cierto trabajó durante algunos años. También ha publicado varias novelas: “El caracol de Byron” que fue Premio Ciudad de Irún de Novela y “El niño que quiso llamarse Paul Newman” que ganó el Premio Onuba de Novela; además fue finalista en la cuarta edición del premio Irreverentes de novela con su obra “El Cráneo de Balboa”. Fue el poeta más joven en recibir el premio otorgado por el Club de Escritores Onubenses, CEO, por Cirea en1984.


 



Proyecto EntreVistArtista (EVA) © 2009 - 2013
Entrevista por Rosa Matilde Jiménez Cortés
“Entre Tú y Yo”: Rafael R. Costa (España)

Año 2008




EntreVistArtista: Cuando lograste ser y hacer de ti un escritor, ¿cuál fue el resultado? ¿Los logros han sido fracasos y estos un logro a superar?

Rafael R. Costa: (Sin respuesta)

 

 

E.V.A: ¿Cómo se descubre así mismo un escritor novel?

RRC: Al cabo de los días, meses y años, cuando uno percibe que tiene que escribir para seguir viviendo, cuando se encuentra absolutamente solo delante del papel en blanco, cuando algunas veces parece que te rodean los personajes de tu novela y te dan escalofríos, te das cuenta, sin posibilidad de error, de que eres escritor. Para bien o para mal; pero escritor sin remedio. Los estudios de la vida, la errabunda, la cultura más ancha que alta, las lecturas misceláneas, la observación por hábito, la introspección cotidiana, el insomnio, el café... esas son algunas de las asignaturas y herramientas de la carrera de escritor.

 

 

E.V.A: "Para bien o para mal pero escritor sin remedio", ¿te pesa ser quien eres?

RRC: Se puede dejar de escribir (y fácil no es) pero no se puede dejar de ser escritor, como no se puede dejar de ser alto, enano, de tener ojos pardos o verdes, no se puede.

 

 

E.V.A: ¿Desahuciaste tu humanidad dotándola de un pasaje hermético, accesible solo para ti?
 
RRC: (Sin respuesta)


 

 
E.V.A: La misantropía al cabo de un tiempo termina por deshumanizar la razón, ¿acaso no es la tristeza un buen pigmento de pintura y el llanto un matiz insustituible?

RRC: La tristeza me ha traído muchas satisfacciones. Deshumanizarse es positivo: hoy día ser humano es decadente; prefiero aislarme, no consigo dejar de ser persona, pero habito en la tangente.

 

 

E.V.A: Conozcamos tu proceso creativo, el tiempo que te toma desarrollar una novela y los factores que te son favorables sin que haya distractores condicionando tu trabajo.

RRC: Detalles, incluidos dibujos de los personajes y de casas, de utensilios, etcétera, unas gafas, un bastón, unos zapatos especiales... un barco o un reloj... Una vez que cuento con todos estos elementos, incluida la documentación pertinente (a veces es tanta o más voluminosa que la propia novela), comienzo la redacción, que suele durar 5 o 6 meses a un ritmo frenético. El proceso creativo dura alrededor de un año. 2 meses los paso divagando, perdiéndome, llenándome de estupor, de historias que voy a desechar, de personajes vanos y fatuos, y de cosas por el estilo, pero todo esto me ayuda para encontrar y fijar una idea que maduro otro par de meses. Una vez que tengo algo que contar, me agarro fuerte, no lo suelto. Empiezo por buscar un protagonista y ponerle nombre, voz y rostro, aunque aún no sepa casi nada de la historia: necesito pensar en ese protagonista como si fuera una persona real. Después realizo una estructura mental de la obra, que pronto pasó al papel en un esquema detallado: decido cómo voy a comenzar la historia y cuántas partes va a tener, qué vocabulario voy a emplear, qué lugares van a plasmarse en la novela. De inmediato voy rellenando en un cuaderno-libro de 100 hojas todos esos

 

 


E.V.A: ¿Cómo es Rafael en plena faena creativa?

RRC: Cuando estoy en plena faena, me llevo todo el tiempo disponible con el texto en las manos, mirando notas, tomando alguna más, analizando personajes, redactando, corrigiendo... siempre hay algo que hacer. Si por la tarde escribo cinco páginas, por la noche las corrijo y amplío cinco más, que a la tarde siguiente corrijo y a su vez amplio otras cinco... Calculo que dedico 24 horas al día, ni durmiendo consigo despegarme (ni quiero) de mis queridos personajes ni de la historia.
 

 

E.V.A: Alguna vez me comentaste que proyectas seguir escribiendo y si es posible triunfar, pero lo segundo no depende enteramente de ti, lo primero sí. ¿Por qué condicionar el éxito o el fracaso a la voluntad y capricho del destino?

RRC: No hay más opción. No pretenderás que monte mi propia editorial, ni me parecería ético, aunque algunos lo hicieron y lo hacen. El destino cumple su función, es imperturbable a nuestros deseos, lo que ha de ser... será, y nada ni nadie está exento.

 

 

E.V.A: ¿Eres de los artistas que se abandona a voluntad de la suerte depositando su obra a un milagro o aquellos que se involucra de lleno haciendo las veces de representante y vendedor?

RRC: Evidentemente, no soy representante ni vendedor, es más: soy el peor relaciones públicas de la Historia de la Literatura, doy fe... Soy consciente de mi incapacidad para relacionarme con los demás, yo puedo escribir, pero dar abrazos me cuesta mucho más.

 

 

E.V.A: Tu pasión por la pintura te introdujo de forma cercana en este mundo, llevándote incluso a desempeñarte como crítico. ¿Consideras que las nuevas tecnologías terminarán desplazando la pintura de caballete?

RRC: Desplazando, nunca. Aumentando el territorio del Arte, sí. La pintura de los siglos XV, XVI, XVII no fue desplazada por la pintura moderna, nada de eso.; ni siquiera ha sido superada, a mi entender, salvo en escasas ocasiones. Como anécdota te cuento que a veces pienso que yo escribo (que ya es quererse) como pintaban Velázquez o Caravaggio, pero hoy se lleva Picasso, Barceló y Lucien Freud, no hay nada que hacer, rien à fair...!

 

 

E.V.A: En tu juventud pasabas noches enteras tomando apuntes sobre Shakespeare, Camoens, Homero, Virgilio, Dante… ¿Tener una formación temprana enriquece el pensamiento en solicitud a un criterio propio?

RRC: Nunca olvidaré aquellas noches, ni siquiera el contacto con mis amadas me sedujo tanto como aquellas lecturas y aquellas notas...

 

 

E.V.A: ¿Consideras que la educación en las aulas podría ser un factor que limite y condicione la capacidad creativa en vez de fomentarla?

RRC: (Sin respuesta)

 

 

E.V.A: ¿Eres un hombre de academia o aquel que se ha formado así mismo?

RRC: Es obvio que no soy de formación académica, aunque llegué a ingresar en la Universidad. ¡Viva el autodidactismo!

 

 
E.V.A: ¿Tienes en cuenta por qué se leen novelas o prescindes de tal reflexión?

RRC: Yo mismo no leo novelas, entre otros motivos (no el único) es la falta de tiempo. Y te aseguro que leo bastante, pero son otras lecturas, de otro orden. Si se leen o no novelas, pues me da igual, yo voy a seguir escribiendo, independientemente de si hay lectores o no... Es como un galeote encadenado a galeras, debe ser el destino de marras...

 

 
E.V.A: ¿Hasta qué punto eres un escritor comprometido con tus propias exigencias e ideales?

RRC: (Sin respuesta)


 

 
E.V.A: ¿Rechazas un estilo meramente comercial por malo aunque sí redituable porque no comulgas con ese método?

RRC: Sólo me interesa mi estilo, que es el que me emociona. A veces leo mis novelas (no suelo hacerlo) al cabo de los años, y, oye, me emociono como lector, no creas.

 

 
E.V.A: ¿Cuál es el ideal que tienes de ti mismo?

RRC: (Sin respuesta)

 

 
 
E.V.A: ¿Te limitas a simples propósitos o grandes acciones?

RRC: Grandes acciones.

 

 
E.V.A: ¿Cómo enfrentas la mercadotecnia del desecho donde cualquiera que se diga escritor lo es, aunque no pase de ser "flor de un día"?

RRC: Escribir es facilísimo. Y dibujar. Tomas un papel, un lápiz y te pones a escribir la historia de tu vida. Dibujar, también. Escribir bien, dibujar bien, ya es otra historia. Todos podemos cantar, pero cantar bien lo hacen muy pocas personas.

Actualmente, para ser escritor de éxito, escribir muy bien no es sino secundario, si no terciario. Lo importante es ser conocido, ser hijo de alguien, haber enseñado el trasero en TV, haber salido de la cárcel, estafado a muchos, matado a alguien, si únicamente eres escritor-escritor no eres nadie, escribir bien no es lo importante.

 

 
E.V.A: La experiencia que has adquirido en el ámbito cultural y artístico te permite una visión amplia acerca de todas estas cuestiones entre oferta y demanda, ¿qué opinión te merece la novela española en relación con la de otros países?

RRC: Desconozco mucho sobre la novela española contemporánea, pero es que no me interesa. Los que publican no son los buenos sino los sexuales, los famosos y los enchufados, y los buenos, como no publican, no puedo leerlos.

 

 

E.V.A: Autores latinoamericanos de todos los tiempos que te hayan cautivado, ¿quiénes serían?  
 
RRC: (Sin respuesta)





E.V.A: ¿Qué es un turista literario? ¿Qué hay que hacer, para serlo si se tiene la vocación de escritor?
 


RRC: Turista literario es aquel turista que viaja a los lugares donde sabe que va a encontrar la fascinación que busca, o simplemente a cualquier lugar que viaje es capaz de extraer la literatura que allí, muchas veces inadvertida por los lugareños. Siempre llevo mi cuaderno encima, por supuesto, como otros llevan las cámaras fotográficas. Tomo notas incansablemente, sobre el aire, los olores, la gente, o la podredumbre del lugar, los pájaros, las impresiones, ese es el fin del viaje, no otro.





 
E.V.A: ¿Por qué no continuaste con la oposición "para toda la vida" que habías ganado?

RRC: Pues no continué con la "oposición para toda la vida" por no acomodarme. Me vi con un buen trabajo, con la seguridad del funcionario, y eso no era bueno para mi carrera como escritor. Yo necesitaba riesgo, necesitaba sentir miedo, sentirme solo, inseguro, porque creí (y así fue, ha sido y es) que de esa manera la literatura me merodearía. Necesito sentirme libre, nada puede estar por encima de ese sentimiento ni de esa necesidad. La literatura por encima de todo, incluso por encima del bienestar.

 

 

E.V.A: En octubre de 2008 me compartiste la grabación Tango de las estrellas, canción escrita y musicalizada por ti. Un tango que escribiste para un trío argentino ubicado en España, ¿quisieras compartir qué fue de dicho proyecto?

RRC: El Trío Retango, volvió a Argentina. Desconozco si cantan o no dicho tango, aunque mantengo cierta correspondencia con ellos. Así de despegado soy.

 

 

E.V.A: En tu poema "Mano Quiromántica" (1997), la añoranza de la vida ante el destino incierto de la muerte me lleva a pensar que tus vivencias son el recuerdo de un pasado soterrado en el tiempo; alquimia morbosa entre versos de lirios... ¿Crees que la vida es en realidad un cuento que inventamos para hallar en ella la verdad?

RRC: La vida es un relámpago entre dos oscuridades. Entresueño, no más.

 

 


E.V.A: "A mi corazón lo he llenado de vasos de agua, de sillas donde no se sienta nadie". No se sienta nadie, ¿ni tú? ¿Hasta dónde el artista se convierte en sombra de sí mismo privándose incluso de amar sin que ello comprometa su libertad?

RRC: La vida, la existencia nos pone a prueba. Si tengo que elegir, sea para bien o para mal, elegiré Literatura, tal vez con la excepción de mi elegirla ante mi hijo.

 

 

E.V.A: ¿Qué tan cierto es que quien se reviste de ególatra, excentricidad es, porque esconde una personalidad frágil e insegura?

RRC: En mi caso soy un frágil muy echado "palante"... Algo introvertido, pero muy hablador, será por compensar, habría que preguntar a un psicólogo de esos.

 

 

E.V.A: El Poema de Ovidio y Pandora lo escribiste con apenas 22 años de edad, y consta de 2.345 versos medidos y rimados, quedando finalista como tantas veces en otros concursos de novela que no ganaste, y como tú mismo señalas: "soy experto en finales". ¿Estas harto de ser finalista siempre?

RRC: Sí, estoy harto. Ya son demasiadas veces finalista.

 

 

E.V.A: ¿Consideras que ganar un premio, el reconocimiento y aceptación de los demás es suficiente razón para crear? ¿Vale la pena participar de concursos, someterse al criterio del otro a cambio de algo?

RRC: Tienes dos opciones: o te presentas o no haces nada. No hay camino intermedio. Enviar tus obras a las editoriales es una pérdida de todo... Creo que ni le llegan los manuscritos, los filtros se encargan de impedirlo.





E.V.A: Hace ya algunos años me compartiste una anécdota, que por cierto, a Pablo Picasso le ocurrió algo similar… ¿Tendrías inconveniente en compartir tu experiencia?

RRC: Je, je, je... Bueno... Algo parecido, pero lo comento sin nada extraordinario, de hecho no ha influido (que yo crea) en mi vida. Resulta que me dieron por muerto cuando nací, en un parto inesperado y en una casa común... Después de algunas pruebas de reanimación, cuando todo resultaba inútil, a una persona se le ocurrió dar una calada a su cigarrillo e inhalármela, al parecer eso me hizo toser, fue como el soplo de la vida, y... bueno, aquí estoy.




E.V.A: Hace 8 0 9 años escribiste una novela que desplegaste en un blog apenas algunos capítulos. ¿Valdemar Canaris será una más de las muchas novelas que has escrito y no publicarás?

RRC: Es muy, pero que muy probable, que así sea.

 

 

E.V.A: Ponía sus ojos azules cielo en los míos, llevaba su índice a mi frente y yo sentía una punzada caliente, entonces, casi guiñaba un ojo y muy seria afirmaba: ¡Tienes talento! “El niño que quiso llamarse Paul Newman”, ¿es una novela con rasgos autobiográficos?

RRC: Es más auto imaginado que autobiográfico; el párrafo es sobre la abuela del personaje. 



Fin de la entrevista (*)

 



De aquel olor criollo de ultramarinos
recuerdo el azafrán y la aventura,
la pipa colgando en la comisura
y un cajón con virutas de destinos.
Soñaba con los mares saladinos,
con las lunas fulgentes de locura,
con perderme yo solo en la espesura
de oriente y contemplar los mandarinos.
Para pintar al mundo usé las tizas
nuevas robadas un día en la escuela,
me hice marino de novias postizas
y tuve tres puertos por carabela,
pude esquivar arenas movedizas,
nunca estoy más allá de duermevela”.

 
(Para Rosa Matilde Jiménez, azteca inmortal,
de la luna hija, de parte de su admirador
Rafael R. Costa).




(*) La entrevista finaliza sin buscar un fin, razón por la cual, anexo un soneto en su momento compartido conmigo por el escritor Rafael R. Costa a modo de despedida. Reciprocidad aparte, el vídeo que a él dedico a continuación expongo:   
 

 




[Entrevista realizada en el año 2008, vía Internet (segunda revisión el día 16 de septiembre de 2011) / Colaboró para EntreVistArtista (EVA) Rafael R. Costa / Material proporcionado para la entrevista: Fotografía de portada por el mismo autor / El vídeo anexo ha sido construido con imagenes y poemas recitados por Rafael R. Costa; material proporcionado por R. Costa a Jiménez Cortés en el año 2008 // EntreVistArtista (EVA) es un proyecto independiente de Rosa Matilde Jiménez Cortés. H. Córdoba, Veracruz; México].

 

Publicaciones impresas:
 
Cirea : poesía" (Huelva : Club de Escritores Onubenses, 1985).
"El lupanar: veintitrés galantes poemas” (Huelva: Caja Provincial de Ahorros, 1987)
El coleccionista " (Huelva: Servicio de publicaciones de la Caja Provincial de Ahorros, 1989).
"Le voyageur" (Madrid: Zoo, 1990).
"Lo que lleva el agua: (poemas atlánticos)" (Huelva: Fundación Juan Ramón Jiménez, 1991)
"Libro de Isabel" (Petrer, Alicante : Concejalía de Cultura, 1995)
El caracol de Byron” (Donostia-San Sebastián: Fundación Kutxa, 2004). Novela
El niño que quiso llamarse Paul Newman” (Huelva: Editorial Ortega, 2005). Novela.
Entre las antologías destacan: Lírica de una Atlántida, Huelva 1986 y Hojas de Poe, Málaga 1994 y
entre las revistas Con Dados de Niebla, El carro de la nieve, El Tranvía, etc.
 
 
Publicaciones en Amazon:
* Valdemar Canaris : El navegante solitario
* Blog Story : Un relato de La Comunidad
* El caracol de Byron
* El cráneo de Balboa
* La interpretadora de sueños
* Berlín melodrama
* La novia de Txeroki
* EL niño que quiso llamarse Paul Newman
* 44 Sonetos de amor y otros barcos a la deriva
 
 
Enlaces a publicaciones y entrevistas:
“El regreso de un escritor curtido“, por Isabela de Mier (El Mundo Huelva Noticias, 18-XII-2005).
“Rafael Rodríguez presenta en Huelva su segunda novela”, por Lorena Correa (Odiel Información, 20-XII-2005 ).
“La fuerza de los libros”, por Manuel Garrido Palacios (El Mundo Huelva Noticias, 27-XII-2005 )
“Valdemar Canaris. El navegante solitario” (Blog: La Huelva Cateta, 9-IV-2012).
Rafael R. Costa: El caracol de Byron, por Jesús Ortega (Comunidad El País. El Clavo en la pared)
Entrevista a Rafael R. Costa por Miss K. http://www.kebooks.org/autopublicados/rafael-r-costa/
La Huelva Cateta (reseñas) http://lahuelvacateta.wordpress.com/tag/rafael-r-costa/


 
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